Propiedad de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el actual coso de la capital de Andalucía se levanta en el barrio del Arenal y administrativamente es una plaza de primera categoría.
Se tiene constancia que en los primeros años del s. XVIII existía en el Arenal de Sevilla una plaza de toros cuadrada construida en madera en la que los Maestrantes realizaban sus prácticas y juegos en los que se lanceaban toros a caballo. Debido al estado de deterioro que tenía aquella plaza a nivel estructural, se decide levantar una nueva en madera en las inmediaciones de la anterior para lo que hubo que allanar el monte conocido como el Baratillo, de ahí el sobrenombre con el que se conoce esta plaza en la actualidad (Coso del Baratillo). La realización del proyecto se le encargó al carpintero Luis de Baena.
Fueron diferentes los arquitectos que participaron durante los siglos XVIII y XIX en la construcción de la Plaza de toros de Sevilla, ya que las obras se realizaron en distintas fases. Vicente San Martín, Francisco Sánchez Aragón o Pedro San Martín, participaron en el desarrollo del proyecto, en el que destaca la Puerta del Príncipe en la que dos columnas de orden clásico enmarcan el dintel de la misma y sostienen un balcón custodiado por dos torretas. Esta intervención se debe a José Guerrero.
En 1794 estando al frente de las obras Gaspar San Martín, no llegó a conseguir que el ruedo fuese totalmente redondo, debido a las limitaciones que encontró por unas casas que se encontraban cerca de la plaza. Es este el motivo por el que el ruedo es ligeramente elíptico.
Sevilla estructura su abono taurino entre la Feria de Abril, que se celebra cada primavera, y la Feria de San Miguel en el mes de septiembre. Merece una mención especial el “Domingo de Resurrección” por ser cada año en esta fecha cuando comienzan los festejos en esta plaza en la que poder torear supone un gran aliciente y motivación para los toreros.