El toro bravo es la gran aportación de España a la zootecnia universal. Cargado de un gran valor mitológico e histórico es fundamental para entender nuestra cultura.
Procedente del uro, concretamente de la subespecie Bos primigenius primigeius, antepasado del actual Bos primigenius taurus, fue un animal muy valorado por el ser humano y del que han quedado reflejadas múltiples representaciones plásticas en todo el continente europeo desde el paleolítico.
Conocer sus edades nos ayuda a comprender y acercarnos a su cría y cuidados, así como a los sus diferentes estadios de desarrollo.
El periodo de gestación de una vaca dura aproximadamente sobre 9 meses. Un total de 283 días es la duración más común en el embarazo de una vaca. El parto de una vaca brava puede durar entre 1 y 4 horas en el caso de ser primerizas y algo menos de 3 horas a partir del segundo parto, aunque esto puede verse alterado por diferentes factores que pueden influir en el nacimiento del becerro o la becerra.
En el caso de la vaca brava, a diferencia de otros bovinos, la madre va a amamantar a su cría hasta casi cumplir el año. Durante este periodo de lactancia las crías van a recibir el nombre de recentales. El final de este tiempo en el que se alimenta de la leche materna, donde irá implementando su alimentación con la ingesta de hierba, se conoce como el destete. Al cumplir un año se denomina añojo. Será al cumplir la edad de 2 años cuando pase a ser eral. Es utrero cuando llega a los 3 años y toro a partir de 4 años. Es hasta 5 años cuando puede ser lidiado. Con las edades inferiores, 1 y 2 años, pueden ser lidiados en becerradas y novilladas sin picadores. Con 3 años en novilladas con picadores y a partir de 4 años en corridas de toros.
Una mención especial dentro de las edades del toro la merecen los sementales. Este estatus dentro de una ganadería lo alcanzan aquellos animales que reúnen una serie de características que el ganadero considera destacadas en cuanto a lo que pueden aportar genéticamente a su ganadería. Pueden haber sido seleccionados a partir de tentaderos en el campo, por sus características físicas y/o de reata, es decir, de la familia de la que proceden. Es un proceso complejo en el que cada ganadería se rige por sus propias normas, usos y costumbres. Un toro puede alcanzar también el privilegio de padrear y convertirse en semental al ser indultado en una plaza de toros. Ganarse la vida en el ruedo, por su bravura, acometividad, clase y nobleza, es la mayor gloria que se puede conceder al toro bravo, que volverá al campo para convertirse en la continuidad genética de la ganadería a la que pertenece.
Mientras que una vaca puede estar engendrando y pariendo hasta más de 20 años de vida, un semental se mantiene activo hasta los 15 años, bajando a partir de ese momento su fertilidad. Estos tiempos pueden variar dependiendo de cada animal y las condiciones de vida que tenga.